Hierba de Santa Maria:


La hierba de Santa María es conocida desde la Antiguedad y ya la utilizaban los egipcios y los griegos. Tambien es conocida como menta romana y Balsamita major, L. Es una planta vivaz, resistente a las heladas, con hojas que aparecen en la base del tallo y que son más abundantes si se impide que la planta desarrolle el gigantesco ramillete floral. Las hojas largamente pecioladas de la base se recolectan dejando secar los limbos a temperatura ambiente en un lugar bien ventilado. Las hojas secas, molidas o trituradas se conservan en recipientes herméticos. También pueden consumirse frescas para aromatizar ensaladas o sopas. Tienen un olor de menta-citronelada que conserva durante mucho tiempo y un sabor ligeramente amargo. Contiene un principio activo, la tujona (*) , que es ligeramente tóxica, de modo que la ingestión de grandes cantidades de la planta puede producir convulsiones.

De las hojas de la hierba de Santa Maria se extrae un aceite de tiene propiedades insecticidas. Las tisanas de esta planta son muy apreciadas, atribuyéndoles un efecto astringente, antiséptico, antiespasmodico, carminativo, colagogo y sedante. Se ha descrito un efecto protector hepático de los extractos alcohólicos de esta planta en algunos experimentos en animales de laboratorio

En algunos países, el uso de la hierba de Santa María está restringido debido a la posible toxicidad de la tujona


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